
Las ciudades hanseáticas fueron los grandes nodos comerciales del norte de Europa durante la Edad Media, agrupadas en torno a la poderosa Liga Hanseática, una red de comercio que dominó el Báltico y el mar del Norte entre los siglos XIII y XVII. Era una alianza de ciudades mercantiles libres que cooperaban para proteger sus rutas comerciales, asegurar privilegios y expandir su influencia económica y que conectaban Escandinavia, Rusia y Europa Occidental, desde Hamburgo a Brujas, o desde Lubeck a Gdansk a Tallin y Riga. No era un país, sino una red flexible de ciudades autónomas, puertos estratégicos y enclaves comerciales. Muchas de estas ciudades conservan hoy cascos históricos espectaculares y con-forman rutas turísticas fascinantes, reflejo de un pasado esplendoroso. En nuestra ruta, nosotros nos vamos a detener en la Hansa alemana, auténtico corazón de la Liga Hanseática. Recorreremos sus lugares más emblemáticos: Lubeck, la auténtica capital hanseática; Hamburgo, la puerta de entrada a la misma y todavía hoy, el tercer puerto más importante del mundo; la rica y orgullosa Bremen o la joya medieval de Wismar y perlas por descubrir como Stade, Luneburg o Schwerin. Este itinerario no es solo geográfico, es un viaje por una Europa de comerciantes, navegantes y ciudades libres, donde el ladrillo rojo, el mar gris y el viento del norte cuentan historias que aún resuenan.
Quedamos en la T4 para tomar el vuelo IB con destino HAMBURGO. Llegada a la capital hanseática sobre las 11.35 horas. Traslado al centro de la ciudad. Almuerzo. Tras la comida, realizaremos una visita panorámica de la ciudad, primera toma de contacto con esta urbe tan especial. Hamburgo con sus 7 distritos y 570 km es la segunda ciudad más poblada de Alemania y uno de sus 16 estados federales. "Hamburgo no mira al mar, vive inmersa en él.” Segundo puerto más importante de Europa tras el de Rotterdam ha sido, constituye desde la Eda Media, un auténtico punto de conexión con todo el Mundo. Hamburgo es una ciudad construida sobre dos pilares: su caprichosa geografía, marcada por las aguas de los ríos Elba, Alster y Bille; por innumerables canales, dársenas, muelles, pequeños cursos de agua, lagos… ¡y más de 2.400 puentes! (más que Venecia y Ámsterdam juntas) que le han valido el sobrenombre de la "Venecia del norte”, y, en segundo lugar, por su dilatada y singular historia como Ciudad Libre Imperial y pieza clave de la poderosa Liga Hanseática. Títulos que subrayan, entre otras cosas, la enorme riqueza de la ciudad generada durante siglos y que aún atesora. En el corazón de la ciudad, el lago Alster es un lugar elegante y de relax con su multitud de edificios, paseos y restaurantes. En nuestro recorrido por la ciudad pasaremos por el kilómetro cero, su imponente ayuntamiento, edificio neorrenacentista inaugurado en 1897 que alberga el gobierno de la ciudad y las sedes del congreso y senado de Hamburgo. También por la iglesia de San Nicolás cuya espigada torre, con sus más de 147 metros, es uno de los símbolos arquitectónicos de la ciudad de Hamburgo. Durante tres años, entre 1874 y 1876, se la consideró como la construcción más alta del planeta. Nos dirigiremos, después, al puerto, uno de los más importantes del mundo donde el Elba se abre al Mar del Norte. Allí, desde 2002, se ha desarrollado el considerado "Mayor proyecto de regeneración urbana de Europa”, el HAFENCITY que ha convertido al antiguo puerto hanseático en un gran escenario en el que se muestra la historia, la cultura y la efervescente actualidad artística de la ciudad, mezclando la antigua arquitectura industrial y portuaria con los edificios más vanguardistas de la arquitectura actual (de Zaha Hadid a Chippenfield). Además de la Speicherstadt, el viejo Elbtunnel y la Elbphilharmonie, entre otros grandes iconos de la zona, el puerto se ha convertido también en el hogar de distintos museos e impresionantes barcos-museo que cuentan la historia de osadas aventuras del pasado. Allí se encuentra La espectacular Elbphilharmonie, la sala de conciertos de la Filarmónica del Elba –conocida cariñosamente como Elphi–, es obra del prestigioso estudio de arquitectura Herzog & de Meuron y forma parte del gran proyecto de regeneración urbana de HafenCity, en pleno puerto de Hamburgo. Con 26 niveles y más de 100 metros de altura, el edificio, excepcional combinación entre tradición y modernidad, sorprende desde casi cualquier rincón de la ciudad: su parte inferior integra la fachada de ladrillo rojo de un antiguo almacén portuario (Kaispeicher A) y la superior está formada por una audaz estructura de paneles de vidrio, curvos y cortados en secciones, que asemeja a una vela extendida o las olas del mar, y captura los reflejos del cielo, el agua y la ciudad. Desde allí se observa una vista espectacular del puerto y la ciudad. Finalizada la visita, nos trasladamos a nuestro hotel. Alojamiento.
Desayuno. Nos trasladamos a STADE, encantadora del norte de Alemania. Construida en un meandro del río Schwinge (un afluente del enorme río Elba), Stade es una las localidades más antiguas de Alemania. Fue fundada alrededor del siglo VIII, aunque su época buena llegó a partir del 1200, cuando pasó a ser uno de los miembros más destacados de la Hansa. Su poderío comercial era más que notable, siendo uno de los puertos que más mercancías movían de esta parte de Europa (cereales, tejidos, sal y productos de lujo). Durante el siglo XVII, pasó incluso por una etapa sueca, cuando el norte de Alemania estuvo bajo influencia de Suecia tras la Guerra de los Treinta Años. Este pasado explica su mezcla cultural nórdico-germánica. Su casco antiguo, diminuto pero precioso, de calles empedradas, canales y casas restauradas del siglo VI y XVII, crean una atmósfera especial. Hansehafen, el puerto antiguo de Stade, es el epicentro de la ciudad. Un puertecito precioso, que se mantiene prácticamente igual desde la Edad Media y por el que merece la pena empezar. Es un lugar muy fotogénico con sus preciosas casas con entramados de madera en la fachada. Hoy está lleno de pequeñas embarcaciones y cafés. El edificio más singular seguramente sea el Holzkran, una reconstrucción de las grúas que se utilizaban para cargar y descargar mercancías en el puerto. En su momento había decenas y decenas, pero la localidad ya no se dedica al comercio y por tanto su uso es eminentemente turístico. A lo largo de todo el puerto viejo hay edificios de interés: unos a nivel arquitectónico, otros a nivel gastronómico y otros a nivel cultural. De estos últimos se pueden destacar, ya al final de la zona histórica, el Schwedenspeicher-Museum (un museo de historia sueca) y el Baumhausmuseum (de historia de la ciudad). Uno de los edificios más emblemáticos es la iglesia de San Cosme y San Damián, con una interesante torre que domina la ciudad. Almuerzo. Continuamos viaje hacia BREMEN, una de las ciudades más fascinantes del norte de Alemania: elegante, histórica y con un aire marinero que recuerda su pasado como miembro clave de la Liga Hanseática. Situada a orillas del río Weser, esta ciudad de cuento de hadas es famosa por tener uno de los centros históricos mejor conservados del país y por «los músicos de Bremen», protagonistas de un popular cuento infantil de los hermanos Grimm. Bremen se visita, se camina como un cuento. Entre ladrillos rojos y leyendas el tiempo parece detenerse. Podemos acceder al casco antiguo de la ciudad por la emblemática calle Sogers-trasse o calle de los cerdos, que recuerda con una simbólica escultura el momento en que los ganaderos bajaban a la Marktplatz para vender a estos animales. Hoy es la calle comercial por excelencia. Muy cerca se encuentra la Plaza del Mercado cuya belleza arquitectónica de los edificios que la rodean como la preciosas fachadas coloridas del lado oes-te, la Cámara de Comercio, el Parlamento, la Catedral de San Pedro, la Iglesia de Nuestra Señora, y sobre todo, el imponente Ayuntamiento, nos sorprenderá. Sede de los mercados medievales, guarda hoy junto a la escultura de los músicos de Bremen y la estatua de Roland, símbolo de la libertad e independencia de la ciudad, su joya más preciosa, el ayuntamiento gótico renacentista, uno de los más bellos del país, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La Catedral de San Pedro, el edificio religioso más importante de la ciudad. Levantado en el siglo XIII, este templo de estilo gótico destaca por una fachada con dos torres gemelas de casi 100 metros de altura y en su interior, dos criptas subterráneas y un claustro, donde se encuentra una escultura dedicada a Santiago Apóstol. No podemos terminar la jornada sin recorrer la Böttcherstrasse, y probar la famosa cerveza artesanal de la ciudad. Y dar un paseo por el barrio medieval de Schnoor, el más antiguo y bonito que ver en Bremen. En este antiguo barrio de pescadores fluviales, arte-sanos y comerciantes, es casi una obligación perderse por sus estrechas callejuelas adoquinadas y peatonales rodea-das de antiguas casas, de una o dos plantas, pintadas de colores. Traslado a nuestro hotel. Alojamiento.
Desayuno. Salimos hacia la Baja Sajonia con destino a LUNEBURG, una de las joyas más elegantes del norte de Alemania, una ciudad hanseática que parece detenida en el tiempo, con un casco histórico de ladrillo rojo que recuerda su pasado próspero ligado a la sal, el llamado "oro blanco” medieval. Durante la Edad Media, Lüneburg fue uno de los centros más ricos de la Liga Hanseática gracias a sus minas de sal. Este comercio financió la construcción de sus impresionantes casas góticas y almacenes, muchos de los cuales siguen hoy en pie. La riqueza fue tal que la ciudad llegó a competir en importancia con Hamburgo durante siglos. Pasear por su centro es como recorrer un decorado medieval con sus calles adoquinadas, fachadas de ladrillo típicas del norte y casas ligeramente inclinadas por la extracción de la sal bajo tierra. Precisamente, una de sus iglesias, la de San Juan, famosa por su inclinación mayor a la de la Torre de Pisa, es uno de los símbolos de Luneburg, escenario de mercados y eventos. En ella tocaba en su juventud Joan Sebastian Bach. Am Sande constituye el corazón de la ciudad, con un muestrario arquitectónico sorprendente. Las callecitas y playitas que llegan hasta el antiguo puerto son un remanso de tranquilidad con cafés y restaurantes con mucho encanto. Almuerzo. Tras la comida, continuamos viaje hacia SCHWERIN, la capital más pequeña del estado alemán con algo menos de 100.000 habitantes. Enclavada en un entorno verde, alberga lagos en medio de la ciudad, donde se re-fleja el espléndido castillo de Schwerin, emblema de la urbe. Ciudad con siete lagos, Florencia del Norte, sede de la catedral: Schwerin, que obtuvo su estatus de ciudad en 1164, tiene muchos nombres. Todos ellos son una combinación perfecta para ella, que ofrece una exitosa mezcla de naturaleza, arquitectura, grandes obras de arte y una larga historia. Basta con pasear por los adoquines de la Plaza del Mercado y admirar el mayor grupo de edificios históricos de la ciudad, en el céntrico barrio de Schelfstadt, para convencerse rápidamente. Realmente hay mucho que descubrir en esta ciudad. Alojamiento.
Desayuno. Vamos a visitar esta bellísima ciudad, capital de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la más pequeña de los estados federados de Alemania. Fue fundada por el duque sajón Enrique el León en 1160 y hoy en día está rodeada por 12 lagos en su término municipal. El castillo, que descansa como un cuento de hadas en una isla, en el centro de la ciudad, fue nombrado Patrimonio de la Humanidad en 2024 y es el punto de referencia y la joya de la corona, junto con los 38 edificios residenciales que lo rodean(Palacio de la Residencia del Gran Duque, casas señoriales, edificios culturales y sagrados), que forman un conjunto arquitectónico excepcional que refleja el espíritu historicista de la época, abarcando desde el neorrenacimiento hasta el neobarroco y el neoclásico, con influencias del Renacimiento italiano.. Durante un largo periodo fue la residencia de los duques de Mecklemburgo y en la actualidad, les la sede del parlamento del Estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Construido sobre un antiguo castillo eslavo del año 965, ha adoptado la forma actual a través de más de un milenio en su evolución. El actual castillo es un elemento clave para el diseño del historicismo romántico. Se formó por una modificación radical del antiguo castillo entre 1845 y 1857 según los planos de cuatro grandes arquitectos: Georg Adolf Demmler, Gottfried Semper, Friedrich August Stüler y Ernst Friedrich Zwir-ner. Los castillos renacentistas franceses sirvieron de modelo y muchos detalles del Castillo de Chambord del Loira se utilizaron para el Castillo de Schwerin. Justo al lado, el jardín del palacio, el Museo de Estado, la Columna de la Victoria, el Palacio Antiguo y la Cancillería de Estado llaman la atención, como edificios importantes de la ciudad. Alrededor de su plaza mayor se encuentran el ayuntamiento, el mercado, el Monumento del León y, por supuesto, la ópera estatal y la catedral, única muestra de arquitectura medieval de Schwerin que ha resistido el paso de los siglos a pesar de haber sufrido varias transformaciones. Tras la visita, continuamos viaje hacia WISMAR. Almuerzo. Vamos a conocer un poco esta pintoresca población, una de las 6 principales ciudades hanseáticas de Alemania y una de las más desconocidas. Los 12 bombardeos que sufrió durante la segunda guerra mundial no le han hecho perder su esencia, calles empedradas, casas marineras y, sobre todo, sus edípicos civiles y religioso característicos del gótico Báltico, lo que le ha valido ser reconocida como ciudad Patrimonio de la Humanidad en 2002. Su plaza mayor, una de las más grandes de Alemania, concita gran parte de esos monumentos que recuerdan tan doloroso pasado. Junto a la fuente renacentista se encuentran sus 3 iglesias, prácticamente vacías, testigos de un esplendoroso pasado: Santa María, San Jorge y San Nicolás. Finalizada la visita, nos encaminamos hacia LUBECK, la auténtica y genuina capital de la Hansa. Alojamiento.
Desayuno. Salimos hacia Travemünde, un elegante barrio marítimo de Lübeck, situado donde el río Trave se abre al mar Báltico. Antiguo pueblo de pescadores, hoy es elegante estación termal y uno de los destinos costeros más refinados del norte de Alemania, con aire nostálgico, arquitectura señorial y casas de entramado de madera, así como amplias playas. Fue el escenario desde el siglo XIX de los chapuzones de personajes como Franz Kafka y los ya mencionado premios Nobel Günter Grass y Thomas Mann. Este último llegó a denominar a este lugar "su paraíso de la infancia”. Desde su famoso faro, el Alter Leuchtturm, uno de los más antiguos de Alemania, comienza un paseo Cleo de cafés, terrazas y vistas abiertas al Báltico. Su gran icono es el "Passat", un majestuoso velero de cuatro palos con más de cien años de historia, que hoy se ha convertido en museo y símbolo de la ciudad. Recuerda la época dorada de la navegación comercial. La vida relajada hace que el tiempo en este lugar no paso, sino que navegue. El puerto sigue vivo: ferris hacia Escandinavia, barcos pesqueros y yates conviven en una escena dinámica pero relajada. Y el paseo marítimo se llena de locales y restaurantes donde degustar los frescos pescados del Báltico. Almuerzo. Después regresaremos a Lubeck para seguir disfrutando de esta bellísima ciudad. Alojamiento.
Desayuno. No se puede entender la historia de la Liga sin Lübeck, la auténtica capital de la Hansa, ni viceversa. Aunque hoy se encuentra a unos quince kilómetros del mar y sus antiguas murallas ya no existen, el río Trave sigue rodeando su centro histórico como una isla, configurando un enclave fundamental para comprender la importancia militar y comercial que tuvo la ciudad. Afortunadamente, Lübeck ha llegado hasta nuestros días como una joya del siglo XII, un testimonio vivo de su esplendor medieval que ha sabido mantenerse en pie a pesar de los estragos de la guerra y el paso del tiempo. Su centro medieval fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987, y conserva un gran número de edificios históricos que lograron sobrevivir a los bombardeos. Como exponente de su riqueza económica y cultural, Lübeck presume del Holstentor, impresionante edificio cuya silueta fue elegida para ilustrar un antiguo billete de marcos alemanes. Se trata de una de las dos puertas que quedan en pie de la antigua muralla. Fue construida a mediados del siglo XV y sus dos torres gemelas de ladrillo rojo, rematadas con tejados puntiagudos junto al río Trave, forman la imagen más reconocible de la ciudad. En cuanto a arquitectura religiosa, su patrimonio deslumbra por su majestuosidad y carácter evocador. La Marienkirche (iglesia de Santa María), construida en el siglo XIII por el gremio de comercian-tes, es un magnífico ejemplo de ladrillo rojo y estilo gótico. Fue modelo para muchas iglesias posteriores en las ciudades hanseáticas del Báltico. Todas ellas comparten ese característico ladrillo rojo y unas altísimas torres: las de Santa María alcanzan los 125 metros y son las terceras más altas de Alemania. Su interior también impresiona. También sorprende su reloj astrológico con carrillón, donde desfilan figuras que representan a todas las razas del mundo haciendo una ofrenda a Jesús. Asistir a una ceremonia religiosa permite además escuchar durante unos minutos el majestuoso órgano del templo. No es de extrañar que músicos como Händel y Bach tocaran aquí. Y aunque solo con la Marienkirche ya estaría bien servido el patrimonio religioso de Lübeck, la ciudad cuenta también con su catedral (Dom), curiosa-mente más pequeña que Santa María, y con la Petrikirche, iglesia de los pescadores. Esta última permite, gracias a un ascensor en su torre, disfrutar de una magnífica vista panorámica de la ciudad. Lübeck no solo brilla por su arquitectura religiosa. Entre sus monumentos civiles destaca el ya mencionado Holstentor y el Ayuntamiento (Rathaus), del siglo XIII, una joya arquitectónica con cinco torrecillas gemelas que coronan un frontón de arcos góticos y aberturas circulares para resistir los envites del viento. Desde el Markt, la plaza mayor donde se celebra el mercado, se disfruta de una bella vista tanto del Ayuntamiento como de la Marienkirche. Con todo esto no se acaban las bondades de esta ciudad maravillosa, cuna y hábitat de los premios Nobel, Thomas Mann y Gunter Grass y golosa gracias a uno de sus productos estrella, el mazapán. Almuerzo. Después saldremos hacia HAMBURGO, último alto de nuestro viaje. Alojamiento.
Desayuno. Vamos a seguir descubriendo la fascinante ciudad de Hamburgo. Nos acercamos al animado barrio de San Paul y sus emblemáticos muelles. Símbolo de tolerancia y, a veces, de la incorrección política, es un barrio fiestero, especialmente por la noche. Corazón del barrio rojo, esconde la casi mítica calle Reeperbahn, un lugar que en poco más de un kilómetro ofrece todo tipo de bares, discotecas, restaurantes, teatros, galerías de arte y… bueno, le llaman "la milla del pecado” por algo. En todo caso, la histórica calle de los cordeleros (en los siglos XVII y XVIII se confeccionaban ahí las cuerdas y cabos utilizadas en el puerto) y famoso distrito rojo de la ciudad, aún recuerda los días en los que The Beatles tocaban en sus bares, a principios de los años 60 del siglo pasado, y continúa siendo un sitio efervescente y ecléctico, donde se presentan cada noche desde DJs internacionales hasta músicos callejeros. Muy cerca se encuentra otra de las grandes atracciones de Hamburgo, el viejo túnel bajo el río Elba. Construido en 1911 para ofrecer a los trabajadores portuarios un acceso directo a los muelles en la ribera sur del río, desde San Pauli, el túnel fue toda una proeza técnica en su época. Sus 426 metros de recorrido se extienden a unos 24 metros bajo la superficie del río, y su singular estilo Art déco hacen que el viejo túnel sea un auténtico sueño para cualquier fotógrafo. Muy cerca del Ayunta-miento, hacia la ribera del Elba, se encuentra una auténtica joya histórica de la ciudad, el conjunto más grande del mundo de almacenes portuarios, conocido como Speicherstadt (literalmente "Ciudad de Almacenes”). Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, este enorme complejo neogótico de 260.000 m2 se construyó entre 1883 y 1920 para impulsar la actividad de la zona franca del Puerto de Hamburgo. Hoy en día, tras haber sobrevivido, casi al completo, los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, la Speicherstadt alberga distintos equipamientos culturales, como Miniatur Wunderland, Hamburg Dungeon, el Museo de la Aduana Alemana o el Museo Marítimo. Si tenemos tiempo visitaremos las iglesias de San Nicolás y San Miguel. A continuación, disfrutaremos de un relajante paseo en barco por el puerto y los canales, una forma única de contemplar la ciudad desde el agua. Almuerzo. Un tiempo libre para seguir disfrutando de la ciudad, el lago y su entorno o su comercio y gastronomía o recorrer las calles históricas del centro de la ciudad también ofrecen una de las caras más atractivas de Hamburgo. En particular, la Deichstraße, ubicada entre el puerto y la plaza del ayuntamiento, es una buena muestra del rico patrimonio histórico y arquitectónico que comenzó a gestarse en el siglo XVII. Algunas de las casas adosadas más antiguas de la ciudad, albergan hoy restaurantes y boutiques que destilan el típico estilo hanseático. Sin duda, recorrer las calles históricas de Hamburgo, como la Deichstraße, Cremon, Reimerstwiete y tantas otras, supone vivir un auténtico viaje en el tiempo. Alojamiento.
Desayuno. Últimas horas en la ciudad antes de nuestro regreso a MADRID. Hamburgo todavía nos guarda sorpresas que aún podéis descubrir. Su bellísimo ayuntamiento con sus ricos salones y estancias, también su estupendo restaurante. Se dice que el enorme edificio, de 133 metros de ancho, 70 m de fondo y 112 m de altura, está soportado por 4.000 pilotes de madera clavado en el fango de la ribera del lago Alster. Hoy en día, tras haber sobrevivido, casi al completo, los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, la Speicherstadt alberga distintos equipamientos culturales, como Miniatur Wunderland, la maqueta ferroviaria en miniatura más grande del mundo; Hamburg Dungeon, un divertido recorrido por algunos de los acontecimiento históricos más importantes de la ciudad que reúne a un increíble elenco de actores teatrales, efectos especiales, escenarios y juegos mecánicos; el Museo de la Aduana Alemana o el Museo Marítimo, este último alojado en el almacén más antiguo de la zona y poseedor de unas de las colecciones más impresionantes de arte y objetos relacionados con el mar y la navegación, entre otros interesantes espacios. Por su-puesto, simplemente recorrer el área de la Speicherstadt es todo un espectáculo, con sus icónicos edificios de ladrillo rojo, los canales, muelles, puentes y ese singular ambiente que solo se percibe en los puertos viejos, lugares que han visto ir y venir a gente de todos los rincones de la Tierra. En fin, que quedan lugares interesantes que visitar en estas últimas horas de estancia en la ciudad. Almuerzo libre. A la hora prevista, traslado al aeropuerto para toma el vuelo con destinos a Madrid. Llegada a última hora de la tarde. FIN DEL VIAJE Y DE NUESTROS SERVICIOS.
